No negamos que nos gustaría estar reseñando el trayecto de Prostitución por los teatros de España; en abril habría dado comienzo la gira que, debido a la situación de alarma sanitaria que está sufriendo el mundo entero, se ha visto interrumpida. No podemos asegurar que esa gira en stand by se retome este año, pero lo que sí podemos confirmar es lo que nos emocionaría que así fuera; porque el teatro que se compromete se necesita.
Tan grabada en el alma y en la piel se te queda lo que vives cuando acudes a ver Prostitución que resulta muy difícil despojarte de lo mucho que deja en ti, un viaje que se cuela en los centros, sacude tus resortes y te clava a la realidad dándole luz a los márgenes, colocando el foco en lo invisible. Una obra, en muchos momentos incómoda como la vida, que conmueve y remueve -imposible salir de la función sin que algo dentro de unx cambie; el juicio, la opinión, el estigma-. Porque sí, hay algo de transformador en esta obra valiente que, ante un tema tan complejo, amplía miras sin imposiciones.
Deseamos con fuerza que esta pandemia afecte lo menos posible a la cultura; haremos que viva entre todxs y no será un esfuerzo, porque la necesitamos. Ojalá podamos volver a llenar los teatros.
Y hoy, permítannos, pensamos mucho más en ellas, en las mujeres poderosas que en momentos como los que estamos viviendo se encuentran en una situación aún más difícil, en aquellas en cuyos anhelos, historias y miedos se adentra "Prostitución". Y ojalá, de verdad, el mundo se convierta en un lugar más amable y menos enfermo de odio y desigualdades contra las más vulnerables.
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