martes, 17 de octubre de 2023

Justicia y Amor

La ficción es, en innumerables ocasiones, una oportunidad para conectar con lo que somos, con aquello que nos precede y a la vez nos contiene; una puerta hacia aquello que permanece en la sombra, y que cuando se acomoda ahí genera un ruido insostenible y una falta de conexión con el espacio que habitamos, porque en ocasiones es más cómodo situarnos en un presente carente de historia. El enfoque en lo invisible, la luz; esto es la ficción a veces y por estos motivos -entre otros muchos-, su valor es inconmensurable. Entrar en ello supone conocer, ser más conscientes, (re)descubrirnos, encontrar referentes, perdonarnos, abrazarnos y mirar diferente. Engrandecer el AMOR; darle sentido dentro de este sinsentido en el que a veces gira un mundo bien provisto de oscuridad y odio. Creemos que no hay nada más poderoso que aquello que una ficción comprometida consigue; ese resurgir desde lo profundo de repente nos acerca a nosotrxs mismxs, nos emociona, nos conmueve y nos cambia la mirada hacia lo que nos rodea; ese alrededor que es sostén y vida y del que a veces renegamos, vencidxs por el miedo y dejándole espacio al desprecio.  

En este compromiso necesario en el que hay ficciones que encuentran su lugar, haciendo que la cultura adquiera un peso y una dimensión aún superior a lo que es consustancial al propio término en sí, Las Noches de Tefía late. Y nos habla de represión absoluta, de una realidad no muy lejana que carece de brillo por lo injusto, que hoy se traduce en algo más que una vivencia tristemente heredada. Las Noches de Tefía salva del olvido a los campos de concentración franquista que existieron en un paraje desértico de Fuerteventura entre 1954 y 1966 y que fueron conocidos con el eufemístico nombre de Colonia Agrícola Penitenciaria, uno de tantos lugares donde el régimen enviaba a los condenados por la ley de vagos y maleantes que, a partir del 54, fue implementada para incluir también a los homosexuales. 

Para sobrevivir a ese infierno en el que no cesaban las torturas, los abusos y la violencia en sus múltiples formas, la salvación la otorga la fantasía. Cada noche, el Tindaya es clave para dar paso a los deseos y los anhelos de aquellos presos cuyo delito mayor fue amar, ser quienes en realidad eran. La imaginación los lleva a pisar este cabaret de ensueño donde no hay necesidad de crear una máscara para lograr sobrevivir; un espacio de libertad y amor donde no hay límites.

Se abre el Tindaya y la vida sucede, alejada del ruido, del odio y de la injusticia. Agarrarse a la imaginación como si de una tabla de salvación se tratara para poner en pie la propia existencia cuando el miedo acecha. Y es aquí, desde este mundo onírico, donde podemos descubrir a Nisa y todo lo que representa; la lucha de aquellas mujeres que debían hallar camino en una sociedad que les negaba su lugar. "Cuando una defiende lo que es justo, ilumina", oíamos decir a Carolina Yuste en las diferentes promociones que hacía antes del estreno, y creemos que es una frase que sintetiza a la perfección aquello que Nisa simboliza; la justicia, la luz y, sin duda, el amor. 


Es poderosísimo que existan ficciones que conecten tanto con lo realmente importante y que hagan uso de esta capacidad para hacernos reflexionar sobre el camino andado, sobre aquello que aún queda y sobre lo que queremos construir. Todo lo que respira en Tefía no nos es ajeno, porque habla del lugar del que venimos y de lo que somos, y la manera en que nos relacionamos con un mundo aún tristemente repleto de desigualdades habla también de nuestra responsabilidad con la sociedad que nos gustaría habitar. 

Y lo hemos explicado muchas veces, con el orgullo que nos supone poder decir que somos seguidorxs del oficio hermoso en el que Carolina pone el corazón y el alma; y es que, más allá de su manera de habitar al personaje -que siempre nos emociona y nos llena enormemente-, es su manera de hacernos vibrar con historias que despiertan algo a un nivel profundo y que se traducen precisamente en mirar a esos lugares que permanecían bien ocultos. Porque es así: poder disfrutar del talento de Carolina Yuste y entrar en los diferentes universos que su trabajo nos permite es un regalo, que aún aumenta su valor cuando se trata de proyectos en los que el compromiso social va tan ligado a la trama en sí misma, a los lugares que se nos muestran; en los que se suceden cuestiones que nos hacen replantearnos cómo habitamos el mundo y de qué manera podemos contribuir a hacer de este un lugar más sano y más amable, desde nuestro pequeñito espacio vital. 

Nos apetecía dedicarle algunas líneas a esta serie que ya vive para siempre en nosotrxs y qué mejor día que este, en el que Las Noches de Tefía ha resultado ficción ganadora en el MIPCOM de Cannes a los Diversify TV Awards por su visibilidad LGTBIQ+. ¡Merecidísimo reconocimiento para una serie necesaria que puedes disfutar en Atresplayer Premium

No hay comentarios:

Publicar un comentario