"El cover" es una peli con Alma. Es la frase que más se repite entre las críticas, reseñas y opiniones que vierten público y prensa acerca de la ópera prima de Secun de la Rosa. Coincidimos plenamente en este análisis, que a nuestro modo de ver encierra mucha esencia en apenas unas palabras: En ese Benidorm que se retrata en la película y que se respira en cada fotograma donde ritmo y vida confluyen con deliciosa sintonía, como si se tratara de un cabaret de ensueño donde el dolor, también presente, se acepta. Pero con una premisa como leitmotiv: seguir caminando. Frente a las adversidades y errores, hay que saber recuperarse y sobrellevar las cicatrices. Hay una técnica japonesa, el kintsugi, que consiste en reparar con oro las roturas de un objeto, sin esconderlas ni ocultarlas. Cicatrices de oro que dan más valor al objeto porque nos habla de su pasado, su transformación y su historia. Porque ya no sólo se trata de la presencia del metal precioso sino de la singularidad del objeto resultante: diferente e irrepetible. El valor de nuestras imperfecciones. Y sí, detrás de estxs "artistas de guerrilla" que luchan cada noche por conseguir que sus canciones se escuchen, hay muchas imperfecciones: hay historias y vidas que laten con fuerza, hay sueños y tropiezos, hay aciertos y errores. Pero todxs vuelven cada noche a entonar la canción con alma y corazón, haya una o 10.000 personas escuchándolxs.
La herida presente en Margarita marca también su camino y, seguro, su manera de sentir. Frágil, vulnerable, y con una sensibilidad que la coloca en un lugar concreto: permeable al daño, pero con una ternura que encierra su verdadera fuerza. Con una mirada noble que esconde dolor, pero también belleza. Se viste de Amy y de repente el mundo parece un lugar seguro. Fingir para escapar de una realidad que resulta dolorosa. Enterrarse en capas para poder caminar con fuerza. Cubrir su identidad con una capa de aliento sobre la que reposa el daño presente, la herida. La escapatoria: jugar a ser otra. Amy, nuestra artista de guerrilla: hay en ti dolor, pero lo transformas en algo bello que rebosa en ti: el Amor. Y esa es la manera más bella de caminar por la vida.
Y tras ella, Carolina Yuste, tiñendo de honestidad un nuevo personaje. Esta Amy estaba hecha para ser desde ti, no tenemos duda. No solamente emocionando con un "Back to black" colmado de corazón y alma, donde el respeto a la obra y a la artista prevalece y puede sentirse: en cada nota, en cada gesto, en cada mirada -su voz se nos queda para siempre grabada, con esa vibrante fuerza de quebranto ronco y ternura deslumbrante-, sino empapando de vida a un personaje en el que en cada capa resuena verdad: el daño, la sensibilidad con la que acunas lo que sucede alrededor, la belleza que encierra la propia fragilidad y la fuerza silenciada con la que afrontas el sendero sobre el que transitas. Avanzas creyendo inexistente esa fortaleza interna, impalpable pero viva, que te permite seguir caminando, pese a las adversidades. Ojalá te abraces y celebres el sonido de tu libertad, desde ti misma, desoyendo las voces que interrumpen tu paz. Ojalá la vida nunca más te pese y la palabra incomprensión no tenga cabida en tu realidad. Hay en ti tantas mujeres, que la verdad se impone en tu latido. Te reconocemos en el nuestro, Amy, querida artista de guerrilla.

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